Wednesday, 27 February 2013

LA CARNE DE CABALLO NO ES EL PROBLEMA

El fraude de la carne de caballo

 
Quiero empezar diciendo que el "escándalo de la carne de caballo" no tiene (de momento) consecuencias sanitarias sino que es un fraude en el etiquetado del producto.

El escándalo por la carne de caballo oculta bajo la etiqueta de carne de vacuno comenzó en enero, cuando se detectaron rastros de carne equina en hamburguesas en venta en supermercados de Gran Bretaña e Irlanda.

Los británicos son los más afectados porque en ese país comer carne de caballo es un tabú.

El Ministerio de Agricultura ha confirmado el primer caso de supuesto fraude de carne de caballo en España. Se ha detectado ADN de equino en los canelones para microondas de La Cocinera que fabrica Nestlé. La multinacional ha retirado ese producto del mercado, además de otros 5 que provienen del mismo distribuidor, Servocar, una empresa cárnica ubicada en Toledo. En el producto se ha detectado más de un 1 por ciento de adn de equino. También Ikea ha retirado las albóndigas de carne de todas sus tiendas en España, al encontrarse trazas de equino.

Las marcas con productos retirados del mercado apuntan a sus proveedores como origen del problema. Una de las primeras firmas afectadas, Findus, pidió explicaciones a su proveedor francés, Comigel, que a su vez dijo que la carne en cuestión procedía de Rumanía, miembro de la UE.

Nestlé ya tuvo que retirar la semana pasada en España e Italia dos productos de pasta fresca etiquetados como vacuno y con presencia de carne de equino y ahora varios productos de «La Cocinera» (canelones, empanada de carne, relleno de carne y gratín de berejenas). Según la empresa, se fabricaron con una partida de carne suministrada por el proveedor Servocar (Toledo) que certificaba dicha materia prima como 100% vacuno, por lo que Nestlé ha decidido dejar de comprarle y actuar legalmente.

La carne de caballo es habitual y muy apreciada en los mercados de Italia, Francia o Bélgica por ser muy magra, proteínica y con gran cantidad de Omega3, de ahí que se dé tradicionalmente a enfermos convalecientes y niños. Sin embargo, siempre tiene que tratarse de carne identificada, analizada y autorizada para el consumo humano.

Lo verdaderamente preocupante de este asunto es que la cadena de control alimentario en la UE ha fallado…