Monday, 18 March 2013

LECHES DE CRECIMIENTO, SON ÚTILES REALMENTE?

La alimentación de nuestros hijos es algo que siempre preocupa a madres y padres. Las empresas de alimentación captan esta preocupación y fabrican productos enriquecidos con minerales y vitaminas. Los venden diciéndonos que ayudarán a crecer a nuestros hijos cuando si siguen una dieta equilibrada ya obtienen esos nutrientes y no les hacen falta.

Hoy os hablaré de las leches llamadas de crecimiento (junior o leche 3), se toman a partir del año de edad del niño. De los 6 a los 12 meses entran en juego las leches de continuación y a partir del año las leches de crecimiento, ya que la leche de vaca sin modificar supone una carga excesiva para el riñón y puede aumentar el riesgo de anemia por su bajo contenido en hierro y porque puede causar pérdidas intestinales de sangre.
Lo primero que quiero destacar es  el alto valor energético (kilocalorías) de la leche de crecimiento respecto a la de vaca. En algunos casos, es más del triple. El único azúcar que existe en la leche es la lactosa. La presencia de otros azúcares contribuye claramente a ese elevado valor energético de la leche de crecimiento.

En cuanto al contenido proteico, en algunas marcas los valores son ligeramente más bajos que en la leche de vaca. Es cierto que el riñón del niño, menor de un año, no está adaptado para asimilar una mayor concentración de proteínas. Sin embargo, a partir de esa edad ya no hay ningún motivo para que sea así.
Los contenidos en materia grasa son adecuados, son muy parecidos a los de la leche de vaca entera. No resulta tan similar el perfil de grasas, es decir el tipo de ácidos grasos. El contenido en grasas saturadas es muy inferior al de la leche de vaca. Sin embargo, las monoinsaturadas y poliinsaturadas (estas últimas son fuente de ácidos grasos esenciales) aparecen en mayor proporción que en la leche tradicional.




La leche es una fuente de minerales esenciales para el desarrollo físico y mental del niño, los niveles son parecidos a los que puede tener la leche tradicional. En cuanto al fósforo, que permite la asimilación del calcio, los valores son similares, si bien algunas marcas tienen contenidos algo menores.
Todas las leches enriquecidas tienen una cantidad de vitaminas superior a las de la leche de vaca.
Sin embargo, los aportes extra no están justificados si se sigue una alimentación adecuada. No olvidemos que a partir de un año el niño ya toma todo tipo de alimentos. Por lo tanto, todos estos nutrientes pueden ser incorporados en la dieta diaria a través de las frutas, verduras, carne, pescado, huevos, cereales y, por supuesto, la propia leche de vaca.

Como conclusión diré que las leches de crecimiento contienen unos niveles altos de sacarosa (azúcar simple), no presentes en la leche de vaca. Recordemos que la sacarosa juega un papel muy importante en la aparición de la obesidad y en la diabetes.

La mejor opción es una dieta variada y equilibrada, en el supuesto de un niño sano. Sólo si existe algún problema de inapetencia se recomienda tomar este tipo de leche. Por supuesto, siempre después de consultar al pediatra para descartar cualquier otro problema en la salud del niño.