Thursday, 16 August 2012

Qué comer cuando se tiene gastroenteritis

Con el calor es muy probable que algún miembro de la familia sufra algún episodio de gastroenteritis. Por ello hay que extremar las medidas de higiene a la hora de preparar y comer los alimentos. También hay que tener cuidado con los alimentos y platos que elegimos en restaurantes (evitar salsas y verduras crudas).
El reposo, el ayuno y la ingesta abundante de líquidos son las tres claves para aliviar infecciones gastrointestinales provocadas por E. coli o salmonelas.

El tratamiento dietético, tanto si la infección gastrointestinal es provocada por bacterias (E. coli, salmonelas, …) o virus (enterovirus), es sencillo: reposo, ayuno y abundante líquido, aunque no siempre resulta efectivo si la infección es más grave y precisa tratamiento médico. Los síntomas comunes en las infecciones gastrointestinales son náuseas repentinas, ganas de vomitar y diarrea, acompañadas de molestias estomacales, debilidad y malestar general y, en ocasiones, fiebre. Una dieta adecuada, astringente y sin fibra, junto con una buena hidratación mediante una mayor ingesta de bebidas isotónicas o de suero oral, alivia los síntomas y acelera la recuperación.
El reposo y una dieta líquida son las claves para que una gastroenteritis, que incluye el conocido como "síndrome de las 24 horas", remita. A menudo, no es necesario tomar medicamentos para superar la infección, salvo un analgésico si el dolor de cabeza es intenso y persiste o si sube la fiebre.
  Primer paso: dieta líquida. Conviene beber abundante líquido para ayudar a eliminar los gérmenes del cuerpo y, al mismo tiempo, prevenir la deshidratación. El agua con limón (hay a quien le resulta más agradable que el agua sola), las infusiones digestivas o relajantes (manzanilla, hinojo, melisa, tila o hierbaluisa), el suero oral o las bebidas isotónicas comerciales son opciones distintas para beber abundantes líquidos a lo largo del día. Si las náuseas y las molestias digestivas persisten, ayuda tomar pequeños sorbos de refresco de cola sin gas.

Yogur con bifidobacterias. A medida que los vómitos o la diarrea cesan, se inicia la alimentación sólida con leches fermentadas desnatadas con bifidobacterias (yogures bio para recuperar la flora intestinal perdida). Serán la base de la dieta durante las primeras 12-24 horas. Es probable que pasado un día no se tengan molestias digestivas, aunque siga la inapetencia. No pasa nada, no hay que forzar al cuerpo. La falta pasajera de apetito no supone ningún trastorno mayor para el cuerpo que la propia desgana y debilidad. En general, en dos o tres días se vuelve a la normalidad. Cuando cesen los síntomas, no hay más norma dietética que dejarse llevar por el sentido común y por lo que pide el cuerpo, que con toda seguridad serán comidas livianas, sin condimentos, suaves y en pequeña cantidad.

Dieta astringente y sin fibra
En el periodo agudo, tras la pausa de reposo digestivo (ayuno), la característica de la dieta es la introducción progresiva de alimentos de carácter astringente y sin residuo (sin fibra), con el fin de normalizar el funcionamiento intestinal.
Cuando la evolución es favorable, hay que recuperar una alimentación normal. Se inicia la dieta con alimentos secos que necesiten buena masticación, como biscotes o pan tostado, tortas de arroz, arroz blanco, patata y zanahoria cocidos, jamón cocido, tortilla bien cuajada, pechuga de pollo hervida o a la plancha, pescado blanco (merluza, pescadilla, bacalao, perca o gallo) y pequeñas porciones de fruta fresca bien madura, como la pera, la manzana o el plátano.

Para reducir la cantidad de fibra o residuo:
-          Evitar alimentos ricos en fibra: verduras, frutas, legumbres, frutos secos, frutas desecadas y productos integrales
-          Preferir la fruta cocida o al horno sin piel, en almíbar sin el jugo o bien en forma de zumos colados no ácidos y sin azucarar
-          Incrementar la cantidad de alimentos ricos en pectina, fibra soluble con efecto astringente: manzana rallada y oscurecida (oxidada), pera cocida, patata hervida “chafada”, membrillo o plátano maduro.

MENÚ PARA RECUPERARSE DE LA GASTROENTERITIS
- Desayuno: uno o dos yogures desnatados con bifidobacterias y un té reposado (mínimo 3 minutos). Compota de manzana o manzana asada.
- Almuerzo: pan tostado untado con membrillo, abundante líquido (infusión, agua, bebida isotónica).
- Comida: arroz blanco con calabaza, zanahoria y cebolla. Pechuga de pollo a la plancha con limón. Pan tostado e infusión digestiva.
- Merienda: pan tostado con plátano. Yogur con bifidobacterias.
- Cena: sopa de sémola con zanahoria y puerro. Tortilla de jamón york. Pan tostado e infusión digestiva.
  La leche, los alimentos con fibra (ensaladas, frutas con piel, verduras flatulentas, legumbres o cereales integrales) y los alimentos o los platos con más grasa o más condimentados se reservan para más adelante.

Wednesday, 15 August 2012

Cinco cambios en la dieta del verano que aún estás a tiempo de hacer

En verano, es importante suministrar nutrientes protectores a la piel frente a la acción oxidante de los rayos del sol que la agreden, es necesario garantizar una hidratación suficiente y, por supuesto, disfrutar con la comida sin que ésta nos enferme ni sea el origen de sentimientos de culpa sobre la báscula.

En verano, es posible disfrutar de todos los manjares que nos brinda la naturaleza, sin llevarse el sobresalto al final de esta época por los kilos ganados, los desajustes en el colesterol, el ácido úrico o el azúcar. La clave está en identificar las costumbres poco sanas, que se repiten durante el verano, y abrir la mente y la boca a nuevas propuestas alimentarias, diferentes a las habituales, pero tan gustosas como estas. O más.

Ensaladas, algo más que tomate. El tomate es tal vez la hortaliza más esperada de los meses veraniegos. Las ensaladas, los gazpachos y los zumos elaborados con tomates de temporada en su punto de sazón y recién recolectados tienen un sabor inigualable. Sin embargo, quienes padecen de dolencias articulares deben consumirlos con moderación consumirlos con moderación, al igual que otras hortalizas de su familia (solanáceas), como los pimientos, las berenjenas y las patatas. En estos casos, se propone disfrutar con otras alternativas también gustosas como los pepinos, las lechugas, las endibias o las espinacas crudas en ensalada.

Legumbres, sin falta. El calor y el bochorno que acompañan a muchos días veraniegos ocasionan que las legumbres pierdan presencia en los menús semanales. No obstante, el compendio de nutrientes que reúnen estos alimentos es insuperable, de modo que su consumo semanal es obligado. El secreto para incluirlas como plato de verano es cambiar su forma de presentación y elaboración. Los estofados y guisos, que en los días fríos calientan el cuerpo y resultan tan contundentes, se sustituyen en verano por otras propuestas: ligeras sopas, sabrosas cremas frías o templadas o ensaladas frías.

Barbacoas vegetarianas y de pescado. Las barbacoas son, en verano, el pretexto más buscado para el encuentro familiar o con amigos. Pero también son un momento idóneo para sorprender a los invitados con la originalidad. Algunas opciones para ello son las barbacoas vegetarianas (verduras carnosas a la parrilla como berenjenas, calabacines, etc.) y deliciosas propuestas de pescados asados a la parrilla (sardinas de temporada, bonito a la plancha, lomos de rape, brochetas de pescado, de langostinos o gambas). Estas propuestas no tienen que ser la comida exclusiva del encuentro, pero sí pueden formar parte de la oferta gastronómica para quienes prefieran optar por comer más ligero que en las tradicionales barbacoas. Incluso, es posible asar la fruta en la barbacoa, que bien puede servir de original guarnición dulce.


 Helados naturales y de frutas. La gama de helados que ofertan tiendas y chiringuitos es de sobra conocida. El nexo común es: muchas calorías, grasas y azúcares en un pequeño, aunque delicioso bocado. La propuesta más sana y liviana consiste en preparar helados, granizados, sorbetes, batidos y jugos bien fríos con las frutas de temporada, como las cerezas, el melocotón, las fresas, la sandía o el albaricoque.

Té frío de postre o entre horas. Los tés, en toda su amplia gama (blanco, verde, rojo, negro), resultan refrescantes, proporcionan el estímulo esperado y calman la sed si se sirven también fríos, acompañados de hielo picado en forma de granizado o mezclados con jugo de limón.

En verano, las mismas calorías que el resto del año
En verano no precisamos ni más ni menos calorías que durante el resto del año, salvo que el ritmo y la intensidad en la práctica de actividad física sean muy superiores. No obstante, el mayor movimiento motivado por los baños en la piscina, los paseos por la playa o la montaña o los juegos no justifican que se deba comer más.

Pero sobretodo disfruta del verano!!

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